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LA HUMILDAD

La humildad es una virtud extraordinaria. Se pueden  conseguir muchos beneficios siendo humilde. Todos quisiéramos ser humildes,  pero que difícil es serlo.  

 

Esta virtud  le proporciona a quien  la posee cierta ventaja sobre los demás. La verdadera humildad genera e irradia atracción, armonía, confianza, seguridad y se convierte en un tipo de influencia que indirecta y misteriosamente impresiona favorablemente a los demás.  

 

Pueden existir muchas maneras de definir la humildad, sin embargo, esta empieza a perfeccionarse en forma efectiva, cuando comenzamos a admirar en cada uno de nuestros semejantes sus valores,  talentos, capacidad de supervivencia, de resistir el dolor y de   soñar.  Cuando nos asombramos de sus  habilidades,   gracia, belleza, deseo  de  superación y de ser libres e independientes.  Cuando nos embelesamos ante sus alegrías e ingenio para divertirse, de sus talentos para  disfrutar de la vida  y  de la fuerza en el momento de combatir.

 

La verdadera humildad empieza cuando se es capaz de sentir gran admiración por  cada uno de nuestros semejantes, incluso por los animales. Cuando reconocemos y nos hacemos conscientes de que el principio activo que nos dio la vida es prácticamente el mismo en todos los seres humanos o mejor dicho, están íntimamente hermanados, ya que todos provienen de la misma fuente.

 

¿Cómo nos  percatamos que empezamos a ser humildes?

 

1- Cuando nos  sentimos opacados ante la grandeza que vemos en cada persona. No importa en qué nivel se encuentren en la escala social, cultural o evolutiva.  Si agudizamos nuestros sentidos, en cada persona se  podría ver algo diferente y aprender algo  nuevo.


2- Si  dejamos de sentirnos superiores a otros y empezamos a  sentir menos interés en  figurar, protagonizar y competir para  demostrar que somos  mejores que los demás.


3- Al reconocer la poca importancia de aquello que creíamos importante.  Cuando nos  damos cuenta que en realidad no tenemos la jerarquía y el nivel  que pensábamos o imaginábamos.


4- Cuando aceptamos que somos unos ignorantes ante la infinita  inmensidad del conocimiento existente.


5- Cuando se comprende la importancia de SERVIR  a los demás, en vez de ser servidos.

 

Por otra parte, la humildad no tiene que hacernos sentir como tontos,  débiles de carácter e incapaces de poder defendernos. Ser humildes no significa necesariamente que tenemos que aceptar la humillación, el abuso, el maltrato y  las  ofensas con resignación. No obstante, a medida que se desarrolla este atributo se es  menos  vulnerable a la humillación y a las ofensas de cualquier tipo.

 

Todo parece indicar que es muy difícil llegar a desarrollar plenamente este atributo de manera efectiva sin haber DESPERTADO, sin haber empezado a utilizar nuestra mente analítica y sin haber llegado a comprender los que es el amor impersonal. Algunos opinan que solo logran alcanzar dicho objetivo de manera avanzada, aquellos que han llegado los niveles más elevados en el proceso del despertar.

 

Pero independientemente lo difícil que sea, el tratar de desarrollar  este  atributo en estado de Recuerdo de Si,   nos prepara para progresar en el proceso del DESPERTAR y nos permite incrementar nuestra capacidad de observación y auto-observación.